¿Quién no recuerda el momento en el que le regalan su primera bicicleta? ¿O ese otro instante en el que comienza a desplazarse en equilibrio, pedaleando sin ayudas? Son recuerdos que se quedan grabados de por vida en el subconsciente. Vivencias que, si se desarrollan con éxito, constituyen el inicio de una gran amistad con la bicicleta.
Y en ese buen comienzo tiene mucho que ver la calidad de la bicicleta empleada. Una gran mayoría piensa que una bicicleta infantil no es más que un simple juguete y, por tanto, se puede adquirir en cualquier tipo de comercio, juguetería o grandes almacenes, especialmente en aquellos donde el precio es más bajo y los colores o personajes que decoran las bicis son el auténtico reclamo para los niños/as.

En la mayoría de estos casos nos encontramos, efectivamente, con bicicletas-juguete, con una calidad de construcción bastante deficiente, muy pesadas o diseñadas sin tener en cuenta la morfología infantil, en una etapa además de constante crecimiento de los pequeños. Al fin y al cabo, una bicicleta infantil no deja de ser un vehículo que ha de contar con las mismas garantías de construcción, funcionamiento y medidas de seguridad que las de los adultos, sobre todo si lo que buscamos es que la primera experiencia o acercamiento de un niño/a hacia una bici sea satisfactoria y le conecte a este deporte de por vida.
Por suerte, el mercado ha sabido evolucionar y prácticamente todas las grandes marcas ofrecen una gama infantil lo suficientemente amplia, tanto en modelos como en precios, para que nos olvidemos de esas ‘bicicletas-juguete’ que, además, suelen tener una durabilidad bastante menor.
Y ya encontramos bicicletas de gran calidad para todas las edades, desde los sencillos correpasillos sin pedales, ideales para aprender a mantener el equilibrio desde antes incluso de los dos años, hasta auténticas máquinas de mountain bike o carretera que poco tienen que envidiar a las de los adultos. Sin olvidar las divertidas BMX con las que todos nos hemos divertido en algún momento de nuestra vida ejecutando los primeros saltos.
Las bicicletas infantiles se clasifican en función del tamaño de rueda, desde las más pequeñitas de 10 pulgadas, hasta las 26 pulgadas de las ‘antiguas’ mountain bike de adultos. ¿Cómo averiguar la talla adecuada para mi hijo? Simplificando, hemos de buscar la coincidencia entre la distancia de la entrepierna del niño al suelo con la altura del sillín. De esta forma, los primeros pasos con la bici serán seguros y en caso de riesgo de caída, el pequeño siempre tendrá la seguridad de poder llegar al suelo son sus pies.
A partir de ahí, habrá que ir adaptando la montura a un jinete que está en continuo crecimiento, ya sea renovando una bici por otra cada cierto tiempo (algo que no todos los padres pueden o están dispuestos a hacer por el desembolso económico que supone), o bien recurrir a las bicicletas evolutivas, aquellas que permiten transformar lo que inicialmente es un simple andador en una bicicleta con pedalier y un cuadro que podemos ir adaptando al crecimiento del niño, a través de diversos e ingeniosos sistemas.
Las marcas, además, no descuidan en absoluto el diseño y la decoración de sus bicis, pensando también en que la bici ha de ‘entrarle por los ojos’ al niño/a, y se comercializan en una amplísima gama de colores, además de complementos y accesorios especialmente ideados para ellos.
