En los últimos años, las mujeres han logrado hacerse un hueco y ganar protagonismo en el ámbito deportivo y, por ende, en el mundo del ciclismo, en general, y en cualquiera de sus modalidades, en particular. Esto se refleja en el aumento de equipos femeninos de ciclistas que compiten en carreras nacionales e internacionales de primer nivel.
Desde el punto de vista de la biomecánica, ambos sexos sufren problemas derivados de la práctica de este deporte. Desde hace unos años se puede afirmar que existe una relación directa con la disfunción eréctil en ciclistas masculinos por el volumen de horas que pasan sentados encima de la bicicleta; y, en la actualidad, podemos observar que está ocurriendo un problema similar en el ciclismo femenino, hablamos de una relación negativa entre montar en bicicleta a nivel profesional y los problemas que pueden sufrir las mujeres en el periné.
En primer lugar, debemos comentar que no es algo normal que las mujeres ciclistas sufran esta dolencia en el periné ya que este tipo de dolencia no deberían existir a la hora de montar en bicicleta.
Las ciclistas que pasan un largo tiempo entrenando o compitiendo desarrollan una fuerte presión sobre la zona perineal causada por un sillín inadecuado o por una mala posición de la bicicleta. Esto puede derivar en un problema que genere una pérdida de sensibilidad en dicha zona perineal.
Atendiendo las estadísticas, las mujeres son más propensas a tener las piernas más largas y, en proporción, el torso corto. Por este motivo,si analizamos las opciones de bicicletas para las ciclistas observaremos que hay muy poca variedad que se asemeje a estos datos antropométricos femeninos.También se debe comentar que, en una posición más vertical o más natural,excepto si el sillín no está bien colocado, los daños suelen ser algo menores que una posición muy avanzada puesto que nos encontraremos con una posición más aerodinámica,pero en la que la presión sobre la zona perineal avanza. En este punto es donde pueden surgir varios problemas como adormecimiento, pellizcos, hematomas, etc.
Por otro lado, en recientes estudios se comienza a demostrar que el principal fallo no siempre está en el sillín puesto que, en muchos casos, la posición del manillar tiene más relevancia incluso. Además, los últimos estudios reafirman que, en ciclismo femenino, cuanto más bajo está el manillar en relación al sillín mayor carga se sufre. Por lo tanto, hay patrones anatómicos que no debemos dejar pasar ya que los problemas que se generan pueden llegar a ser una molestia.
Para terminar, nos gustaría apuntar que, cuando se realiza un estudio biomecánico, uno de los objetivos principales es mostrar el antes y el después en este tipo de dolencias ya que son factores de riesgo derivados de una mala posición de la bicicleta. A través de un estudio de este tipo, las ciclistas podrían evitar, en la medida de lo posible,factores de riesgo en el suelo pélvico evitando así posibles patologías futuras.
