Es habitual, entre las personas que se inician en esto de la bicicleta, despreciar esta prenda y no usarla en sus primeras salidas… pero lo cierto es que cuando prueban un culotte éste se convierte en algo tan necesario como el casco. El mercado, además, ofrece modelos para todos los gustos, necesidades y bolsillos.
Seguramente muchos de vosotros recordaréis la primera vez que os pusisteis un culotte y os mirasteis al espejo. Probablemente, una mezcla de vergüenza ajena y carcajada se apoderó de vosotros y los que estaban a vuestro alrededor. Pero una vez comenzabas a pedalear con un buen culotte y notabas que los kilómetros iban pasando sin apenas molestias, te decías a ti mismo ¿por qué no lo habré llevado antes?
Y es que, ya seamos principiantes o profesionales de la bicicleta, el empleo del culotte hace de la experiencia ciclista algo más placentero y, desde luego, mucho menos doloroso que sin él. Junto a una correcta posición en la bicicleta, un buen culotte evitará adormecimientos, dolores y molestias en la zona perianal, gracias a que ésta descansa sobre la badana o almohadilla que caracteriza a este tipo de prenda.
Ahora, no por llevar una badana más gruesa vamos a ir más cómodos. Hay que diferenciar entre badanas para mujer y para hombre. Incluso, dentro de cada tipología, ya hay marcas (como Endura) que ofrecen diferentes anchos y densidades para que cada uno pueda prácticamente adquirir un culotte a medida de sus necesidades, en este caso, a medida de sus isquios, los huesos sobre los que nos apoyamos en el sillín.
No menos importante es que la badana esté confeccionada con tejidos transpirables e hipoalergénicos, sobre todo, porque el culotte se usa sin ropa interior, ya seas hombre o mujer (a pesar de que todavía hay muchas ciclistas que se resisten…). Un calzoncillo o braga lo único que provoca son arrugas innecesarias y los consiguientes roces en la piel en una zona, además, especialmente sensible.
Para averiguar la talla correcta de culotte, es recomendable probárselo sobre alguna bici que tengan en la tienda o, en su defecto, simulando la postura que llevarás cuando montes sobre la tuya. De esta forma sabrás si los tirantes te quedan bien, si realmente te ajusta bien de muslo o si la badana tiene el tamaño y la forma adecuada para tu fisionomía.
Busca culottes con costuras planas y gomas en los muslos que ajusten bien… pero que no te corten la circulación. En este sentido, las que están acabadas en silicona suelen cumplir esta función a la perfección.
Si tienes en cuenta todos estos factores, seguro que la compra de tu próximo culotte será todo un éxito.
