Utilizados por muchos ciclistas, tanto profesionales, como aficionados, están diseñados para eliminar el llamado punto muerto del pedaleo y minimizar, por tanto, la pérdida de energía en ese movimiento. Pero… ¿realmente lo consiguen?
Popularizados inicialmente por el fabricante Shimano desde mediados de los años 80 hasta principios de los 90, cuando muchas bicicletas –tanto de montaña como de carretera- montaban de fábrica este sistema de platos en el pedalier, pasaron posteriormente algunos años en el olvido, hasta que algunas marcas, como la española Rotor o la francesa Osymetric, volvieron a recuperar hace unos años este sistema que parece, ahora sí, goza de mayor aceptación entre el público ciclista. Su utilización por parte de algunos profesionales de prestigio, como Chris Froome, algo ha tenido que ver…
Ahora bien, ¿cumplen realmente con su cometido? Este tipo de platos fueron diseñados para solucionar uno de los teóricos problemas que ofrecen los platos redondos. Ese llamado ‘punto muerto’ del pedaleo, en el que no se ejerce ninguna fuerza, ni positiva ni negativa. Este momento aparece cuando las bielas se encuentran en una posición cercana a su verticalidad con respecto al suelo.
Los estudios realizados hasta la fecha con este sistema demuestran que, efectivamente, los platos ovalados contribuyen a eliminar ese punto muerto del pedaleo. De esta forma, se logra un incremento de potencia con el mismo gasto de energía (ya que ésta no se ‘desperdicia’ tanto). De igual forma, los expertos confirman que este tipo de platos hace trabajar a los músculos de una forma más equilibrada, reduciendo el riesgo de sobrecarga de determinados grupos musculares.
Pero la obtención de buenos resultados con los platos ovalados también depende de un análisis previo del pedaleo de cada ciclista. Y es que, el uso de este tipo de platos requiere de cierta adaptación que no todos los deportistas son capaces de lograr, lo que puede desembocar en el objetivo contrario al deseado, ocasionando incluso molestias.
También es importante la colocación de los platos, es decir, saber elegir en qué punto ubicar la ‘ovalidad’ para poder aprovecharse de sus ventajas. En este sentido, el análisis previo del pedaleo, con un estudio biomecánico del ciclista, puede dar muchas pistas al respecto.
No hay que olvidar que el precio de estos platos, además, suele ser más elevado que el de los platos circulares tradicionales, por lo que si podemos gozar de un período de prueba antes de lanzarnos a la compra definitiva, podremos hacernos a la idea de la adaptación que necesitamos y el rendimiento aproximado que les vamos a extraer.
