Sobre la bicicleta no todo es pedalear. Junto al evidente trabajo de las piernas, el ciclismo implica a la musculatura del tronco y los brazos para mantener la posición y el equilibrio. Y el invierno puede ser un buen momento para fortalecer esos grupos musculares que, a priori, pasan desapercibidos cuando montamos en bicicleta, pero que son básicos para sentirnos cómodos sobre la misma.
En este post vamos a centrarnos en la parte del tronco o lo que se conoce también como CORE. El CORE es el núcleo de nuestro cuerpo, el conjunto de músculos que nos aportan estabilidad y entre los que se encuentran el músculo transverso del abdomen, los oblicuos internos y externos, y recto del abdomen. Así como la parte posterior, menos conocida pero igualmente importante, donde se encuentran los músculos paravertebrales.

Por norma general, el CORE es el punto débil de todos los ciclistas, habitualmente más preocupados en entrenar sólo las extremidades inferiores. Craso error, pues este conjunto de músculos centrales no solo se encarga de estabilizar el tronco, sino también de mejorar la transmisión de la fuerza tanto a las extremidades superiores como inferiores… y esto sí que nos interesa ¿verdad?
Los beneficios del entrenamiento del CORE en ciclistas se traducen posteriormente en una estabilización idónea de la cintura escapular y pélvica, redundando en una posición correcta sobre la bicicleta; una mejor canalización de la fuerza hacia piernas y brazos; y una sensible mejora de la respiración
¿Resultado global? Un pedaleo más eficiente, con menor riesgo de sufrir lesiones ciclistas, y una mayor capacidad de pasar largas horas sobre la bicicleta, retrasando la aparición de la fatiga muscular general.
En este sentido, el estudio biomecánico Younext Bike es el complemento perfecto al entrenamiento del CORE, pues implica es un conjunto de pruebas en las que se valora el estado físico del ciclista, así como sus posibles dolencias, lesiones o dismetrías, y se trabaja sobre todas las variables que afectan al pedaleo.
