El ciclismo no deja de crecer como práctica deportiva en todo el mundo y, particularmente, el segmento de las mujeres que lo practican no deja de aumentar. Fruto de esta demanda, y de la necesidad de hacer bicicletas que se adapten de la mejor forma a cada ciclista, muchas marcas han lanzado su línea de bicicletas especialmente diseñadas para el género femenino, incluso fabricantes exclusivos para mujeres pero… ¿Realmente es necesaria tal diferenciación?
Podemos afirmar que una mujer ciclista necesita una bicicleta con una geometría tan específica… como la que pueda necesitar un hombre. Esto es, que cada ciclista, independientemente del género, ha de pedalear sobre la máquina que mejor se adapte a sus características morfológicas y modalidad de ciclismo practicado. En ocasiones conseguiremos acertar con una geometría específica de mujer… y en otras no, porque al igual que existen ciertas diferencias genéricas entre chicos y chicas, dentro del género femenino caben multitud de variantes, al igual que no todos los cuerpos masculinos son iguales. En este sentido, nuestro consejo es la realización de un estudio biomecánico avanzado para dar con la geometría adecuada.

Para la fabricación de bicicletas diseñadas específicamente para mujeres, y que ya podemos encontrar en todas las tiendas especializadas, se han tenido en cuenta una serie de parámetros generales que siempre hemos de tener presentes:
- A pesar de poder contar con estaturas similares, las mujeres suelen tener las piernas más largas y el tronco más corto que los hombres. De igual forma, la distancia entre los hombros es menor, y manos y pies suelen ser más pequeños. Esto se traduce en tubos horizontales más cortos y manillares algo más estrechos, así como manetas de cambio/freno adaptadas.
- Las mujeres tienes las caderas más anchas y rotadas ligeramente hacia delante, lo que quiere decir que la distancia entre isquiones (los huesos de la pelvis sobre los que nos sentamos) es mayor. Conclusión, necesitan, en principio, un sillín más ancho.
- El resultado habitual de esta ecuación es una bicicleta con geometría más compacta y manejable, y con menor distancia entre ejes.
¿Podemos lograr ese resultado con una bicicleta genérica o ‘de hombre’? Probablemente sí… cambiando potencia, manillar, sillín, etc… y comprobando con un estudio biomecánico avanzado que estamos aplicando las medidas correctas en altura de sillín, retroceso del mismo, inclinación, etc… podremos adaptar esa bici a la morfología de una ciclista.
Pero buena parte de este trabajo (y ese dinero…) nos lo ahorramos si vamos directamente hacia una marca o gama de bicicletas específica para mujer. Lo que no quiere decir que no debamos tener precaución a la hora de elegir la talla correcta, realizando las mediciones oportunas y comprobando que la ciclista se siente realmente cómoda sobre ella, con el fin de evitar lesiones a medio y largo plazo.
