Un pedaleo eficiente consiste en aprovechar al máximo toda la fuerza aplicada sobre la bicicleta con el menor gasto posible de energía. Con los estudios de biomecánica buscamos aprovechar al máximo la capacidad muscular, sin olvidarnos del aspecto más esencial que es la ergonomía del ciclista libre de lesiones. Tenemos que buscar un equilibrio entre la posición aerodinámica y las limitaciones musculares de cada ciclista.
Llevamos años escuchando y leyendo artículos sobre el pedaleo eficiente o pedaleo redondo. Para poder trabajar una buena pedalada eficiente lo primero que hay que saber es cómo funciona el pedaleo eficiente y como se transmiten las fuerzas correctamente. Cada vez son más los cicloturistas o aficionados que nos dicen que les han dicho (o que han leído…) eso de que hay que pedalear redondo o, lo que es lo mismo, tirar de los pedales hacia arriba cuando la biela esta abajo del todo. Este gesto solo está al alcance de los profesionales y en los esfuerzos más altos como en los finales de etapa. Aquí ellos van al máximo y es cuando la relación de watios fuerza llegan a máximos y acaban tirando de los pedales con la máxima fuerza de arriba-abajo y al revés, pero nada más que en momentos muy puntuales.
Si hablamos desde el punto de vista anatómico muscular podría decir que el cuerpo está diseñado única y exclusivamente para desarrollar la fuerza de una manera únicamente eficiente. En el caso del ciclismo nos encontramos que la técnica del pedaleo está influenciada prácticamente por la intensidad de los watios y la cadencia sobre la biela-pedal. Se habla de que el pedaleo no es natural para el ser humano ya que nuestras adaptaciones musculares no se desarrollaron para pedalear si no para correr y andar, de lo cual algo de razón hay en todo ello. El problema viene cuando queremos hacer del pedaleo un círculo perfecto ejecutando las fuerzas por igual y eso es complicado.
En nuestros últimos test de pedaleo hemos analizado 10 ciclistas, 3 de ellos ciclistas profesionales y 7 ciclistas aficionados. Las pruebas las realizamos a una cadencia de 90 rpm y 175W – 200W – 225W -250W – 275W y 300W de potencia.
Cuando analizamos la eficiencia de ese tipo de pedaleo (en el que tiramos de los pedales hacia arriba) nos dimos cuenta de que los resultados eficientes positivos en todos los corredores, según la intensidad de watios, salían anómalos y que la intensidad de watios desciende a los pocos minutos de subir la carga, por no hablar de las consecuencias negativas que, a la larga, acaban generando cualquier tipo de lesión por sobrecarga en zonas como sóleos, gemelos, isquiotibiales, glúteos y lumbares. Esa mala práctica solo trae consecuencias negativas tanto en lo físico como a la hora de querer buscar un rendimiento óptimo de entrenamientos y competición.
Los datos revelan que la aplicación correcta de watios-fuerza sobre los pedales deber ser única y exclusivamente lineal. La fuerza que aplicamos sobre biela-pedal debe ir dirigida hacia el empuje del pedal hacia abajo. Trabajando con sistemas de medición hemos comprobado que cuando se tira o más bien se arrastra del pedal-biela hacia arriba, la pierna contraria que es la que tiene que empujar y transmitir la fuerza–watios no lo hace, ya que la pierna arrastrante hace parte de su trabajo y ésta deja de transmitir toda la fuerza.
