Los pies del ciclista son una de las partes que más carga reciben en cada salida en bicicleta. Con la llegada del calor nuestros pies sufren en exceso, soportando día tras día la carga de los watios que desarrollan nuestras piernas en cada esfuerzo y padeciendo una sobrecarga continuada. ¿Se te calientan los pies en exceso? Si es así, existe solución.
Todos sabemos que el pie es el último punto entre zapatilla y pedal, esto quiere decir que dicha extremidad soporta una gran carga y presión. Una zapatilla incorrecta y/o unas medias inadecuadas pueden generar este tipo de cargas y su posterior fricción o calor en los pies. Si estos sufren en exceso la repercusión pronto se hará notar en nuestras piernas.
Hay que visualizar el pie dentro de la zapatilla para entender que nuestro pie está formado por tres puntos de apoyo en forma de triángulo: el calcáneo que forma el talón y que apenas tiene repercusión en el ciclismo, junto con las cabezas del primer y quinto metatarsiano que si la tienen porque es donde más fuerza-watios se llega a transferir.

Ahora bien, si el pedaleo en vez de sentado es de pie, la aplicación de fuerza que reciben los pies aun es mayor y más violenta ya que ejercemos casi todo el peso corporal sobre el pie, zapatilla y pedal.
Hay que tener muy en cuenta nuestros pies y el calzado que utilizamos sobre la bicicleta por muchas razones, aquí os dejamos unos consejos muy interesantes.
RECOMENDACIONES Y CONSEJOS
– Evitar zapatillas muy estrechas en la puntera para evitar molestias en los dedos.
– Elegir bien la talla de la zapatilla es muy importante para que no se mueva el pie en cada pedalada y así evitar calentamiento o quemazón en la planta del pie por fricción.
– Evitar las hormas muy estrechas en pies anchos (error común entre los cicloturistas).
– Es preferible gastarse un poco más pero que la zapatilla sea la correcta.
– Utilizar zapatillas transpirables para evitar que el pie se recueza en verano.
– Elegir siempre un buen calcetín acorde a la época del año.
– Buena colocación de las calas.
– Llevar las uñas bien cortadas, en forma recta y limadas para evitar que éstas se encarnen.
– Someterse a un estudio de la pisada y una prueba de biomecánica con mantas de presión te sacará de muchas dudas.
– Un estudio de biomecánica enfocado en el ciclismo sería lo más conveniente para determinar la presión plantar dentro de la zapatilla y así evitar el calentamiento de los pies.
