Se trata de una de las molestias más habituales en el mundo del ciclismo por una mala posición en la bici, debido a una presión excesiva en el ulnar o en el nervio cubital. Una patología que se ha incrementado en los últimos años principalmente por querer llevar una posición demasiado aerodinámica.
Se tiende a pensar que por llevar una posición muy aerodinámica los resultados van a ser más eficientes, pero no siempre es así. La postura sobre la bicicleta es muy importante no solo en términos de eficiencia mecánica, potencia – watios en el rendimiento, sino también en la comodidad y la sobreprotección de articulaciones y músculos. La relación ciclista-bicicleta debe constar de un equilibrio en la defensa del sistema musculoesquelético por encima de una mala aerodinámica. De hecho, cuando se evalúa una postura muy aerodinámica la relación de patologías ascienden y la eficiencia del pedaleo en relación de fuerza-watios disminuye.
Para evitar este tipo de lesiones, el objetivo del estudio biomecánico del ciclista es repartir el peso de nuestro cuerpo de manera eficiente sobre el eje de la bicicleta. Naturalmente, el 60% del apoyo recae sobre el sillín y un 40% sobre el manillar. Estos casos de adormecimiento de manos se deben a una mala posición debida a una altura excesiva del sillín respecto al eje del pedalier, una distancia excesiva del sillín al manillar o una mala colocación del manillar. Otros motivos podrían ser un mal apoyo de la cadera en el sillín, que hace que nos rotemos a un lado, y esa carga que se genera al caerse al lado de la rotación, hace que se transforme en presión sobre la mano de apoyo.
Para resolver este tipo de problemas, lo más adecuado es prevenirlos. Y realizar un buen análisis para buscar la solución más eficaz. Los tres puntos a corregir más importantes en este tipo de lesión serían la altura del manillar-sillín, la distancia manillar-sillín y la posición de las manetas:
- Altura manillar-sillín: en primer lugar este dato va en función de la anatomía de cada ciclista. No todos tienen la misma morfología por lo tanto no hay un patrón establecido en este sentido, sobre todo en la altura de manillar. Lo más adecuado es controlar la altura del sillín lo más correctamente posible y después trabajar la altura del manillar más la distancia.
- Distancia sillín-manillar: aquí si tenemos unos parámetros marcados, tiene que haber un equilibrio de pesos repartido entre manillar y sillín, y casi siempre tiende a coincidir el ángulo inferior del omóplato con el eje del pedalier. Ese ángulo abarca un rango de espalda y brazos de entre 85 grados hasta 93 grados, aunque en algún ciclista profesional podría ascender hasta los 95 grados.
- Posición manetas: las manetas deben estar en una posición lo más natural posible, intentando mantener una línea cuanto más recta mejor entre nuestras manos, muñecas y antebrazos. Tenemos que evitar cualquier pequeña torsión de las muñecas y evitar que se flexionen hacia arriba o abajo.
