Esta es la pregunta que todavía se hacen muchos practicantes de ciclismo, tanto de carretera como de montaña, cuando finaliza el verano y se acercan los días más fríos y lluviosos del año. Desde Younext Bike apostamos por el llamado descanso activo, que nos permitirá mantener una forma física mínima, sin realizar grandes esfuerzos, y cuyos beneficios notaremos cuando volvamos a entrenar de forma más intensa en primavera.
La verdad es que ya son pocos los ciclistas que cuelgan la bicicleta en octubre y no la vuelven a coger hasta el mes de marzo. Lejos quedan los tiempos de ‘hibernación’ deportiva, ganancia de peso y pérdida casi definitiva de la forma física. Pero nuestro cuerpo también necesita períodos de descanso, por lo que dichos entrenamientos invernales se han de realizar siguiendo ciertos parámetros que permitan cierta relajación muscular y eviten sobreesfuerzos que podamos pagar en el futuro, justo en el momento álgido de la temporada.
Si no podemos ‘desengancharnos’ de la bicicleta y lo que más nos llena son esas salidas de fin de semana con los amigos, la grupeta del club o en solitario, perfecto. Eso sí, nuestra recomendación es que te olvides, en la medida de lo posible, de watios, pulsaciones y cronómetros, y te dediques a disfrutar del mero placer de montar en bicicleta sin presiones. Esto lo puedes lograr, por ejemplo, con pequeñas salidas en familia, que además te servirán para inculcar tu pasión por el ciclismo a los más pequeños de la casa, o yendo al trabajo en bici, con lo que además ahorrarás dinero en combustible y transporte público (además de no contaminar).

Hay vida más allá de la bici
Efectivamente, existen otras posibilidades para mantenernos en forma durante el invierno sin castigar excesivamente al organismo, y que se complementan a la perfección con la bicicleta:
- Gimnasio: complemento perfecto para el ciclista, sobre todo en estos meses invernales, donde podemos aprovechar para trabajar la fuerza y lograr un tono muscular aceptable. Eso sí, hazlo siempre siguiendo las recomendaciones del entrenador o monitor encargado de la sala.
- Running: muchos todavía ven incompatibilidades musculares entre el deporte de los pedales y la carrera a pie, pero si se realiza con ciertas precauciones, los resultados pueden ser muy buenos. Entre dichas recomendaciones cabe destacar el hecho de utilizar el calzado adecuado, con buena amortiguación, adaptado a nuestro tipo de pisada; correr por suelos blandos, evitando el asfalto; hacerlo de forma progresiva y, cómo no, estirando antes y después del ejercicio. Y si correr no es lo tuyo, siempre lo puedes sustituir con buenas jornadas de senderismo por el monte.
- Natación: uno de los deportes más completos que podamos practicar, donde se trabajan todos los grupos musculares, sin impacto para los mismos (menor riesgo de lesiones deportivas) y con un importante componente aeróbico.
- Esquí de fondo: muchos equipos profesionales de ciclismo lo utilizan en pretemporada, así que no hace falta decir mucho acerca de sus beneficios, entre los que destacan el desarrollo de los consumos máximos de oxígeno y el trabajo en frecuencias cardiacas muy parecidas a las del ciclismo. Y además, en pleno contacto con las montañas.
- Spinning/Indoor cycling: especialmente recomendable para los que no les gusta lo de hacer rodillo en la soledad del hogar. En compañía de más gente, con buena música y un monitor especializado, las clases de spinning resultan realmente divertidas… y beneficiosas para el organismo. En este caso, dos consejos básicos; mantener una buena hidratación a lo largo del ejercicio para mitigar las altas temperaturas y elevada sudoración; e intentar trasladar en la medida de lo posible la geometría de nuestra bicicleta habitual a la montura del gimnasio, con el fin de evitar lesiones ciclistas.
