Los aficionados a la bicicleta viven momentos en los que quizá tienen que dejar de practicar este deporte por alguna circunstancia durante una temporada, por ejemplo, un viaje,trabajo o por una lesión. Una vez que se acaba el ejercicio diario, la movilidad del cuerpo empieza a verse deteriorada y se comienza a envejecer anatómicamente, ya que dicha falta de movilidad pasará factura a nuestro cuerpo en forma de pérdida muscular y pérdida de fuerza.
Así pues, el problema no solo será la falta de movimiento, sino que conllevará cambios corporales estudiados por expertos. Según los especialistas, “a partir de la sexta semana de dejar de andar en bicicleta periódicamente la pérdida de fuerza desciende entre un 7% y un 12 %”. Esto quiere decir que el cuerpo cambia por completo de un estado óptimo muscular y de elasticidad, aun cuerpo más blando y morfológicamente más débil.
Cabe destacar que abandonar la práctica periódica sobre la bicicleta, además, supone un incremento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
La ciencia de la actividad física en el deporte y, en el ciclismo en particular, tiene muy bien estudiadas las repercusiones del abandono físico tras un largo tiempo de parón. Las conclusiones sobre la interrupción del ejercicio son muy contraproducentes en todos los sentidos, pero si nos centramos en el tema morfológico hay que destacar que los cambios que se producen en el cuerpo pueden traer consecuencias lesivas a corto y largo plazo, ya que la musculatura cambia y la postura sobre la bicicleta también.
Este es un aspecto que apenas se tiene en cuenta con el paso de los años,pero no debemos olvidar que el cuerpo cambia de musculatura periódicamente. Hay veces que el cuerpo del deportista se debilita por falta de entrenamiento,pero otras, por exceso de preparación,el cuerpo cambia sus patrones de movilidad, desciende el volumen muscular y se acorta perdiendo elasticidad.
Todas estas variaciones suponen que el ciclista, al sufrir variaciones en su musculatura, cambie de posición al montar en bicicleta y aparezcan molestias las cuales vienen derivadas de este tipo de circunstancias, por ejemplo, tras un parón en invierno, falta de continuidad con la bicicleta, una enfermedad, etc.
Por este motivo, te aconsejamos revisar la bici cada cierto tiempo. Es conveniente hacer un previo estudio de biomecánica o una simple revisión para evaluar y ver que todos los parámetros están correctos. Con ello, podremos evitar dolores en la espalda, cadera, rodilla…y prevenir futuras lesiones.
En definitiva, hay que tener en cuenta que tras estar inactivo durante cierto tiempo lo primero que cambia es la musculatura del deportista y, por ende, su posición al volver a retomar el deporte. Un estudio biomecánico es muy recomendable para volver a disfrutar de las salidas en bicicleta.

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Interesantes artículos.