Si compites habitualmente o eres de los que en cada salida con la grupeta va ‘a fuego’ desde el kilómetro cero, te vendrá bien seguir algunos de estos consejos para rendir al 100% y evitar lesiones.
Día a día nos encontramos con todo tipo de ciclistas, desde los que salen tranquilamente cada fin de semana para disfrutar de su afición favorita, sin preocuparse de watios y velocidades medias, hasta los que se lo toman muy pero que muy en serio, y cada ruta con la grupeta se convierte en un ‘sálvese quien pueda’ desde el minuto uno. Sin olvidar, a los que compiten en diversas categorías y buscan triunfar en este deporte que es el ciclismo.
Especialmente para estos últimos grupos están dedicadas las líneas que os exponemos a continuación. Porque, independientemente de los estiramientos para ciclistas que ya expusimos en una entrada anterior de este blog, y que son recomendables para todo tipo de ciclistas, tanto antes como después del entrenamiento, la exigencia de la competición o de las salidas con compañeros de elevado nivel ciclista requiere de un calentamiento específico que debemos tener en cuenta, sobre todo si queremos dar lo mejor de nosotros mismos sobre los pedales y, sobre todo, evitar lesiones indeseadas.
Un buen calentamiento es necesario para evitar sensaciones tan desagradables como el dolor muscular en las piernas –de ahí la expresión de tener las piernas duras como piedras-, el incremento exagerado del ritmo cardíaco o la percepción de que nos falta el aire y nos ahogamos a las primeras de cambio.
Además, cuando se sale ‘a tope’ sin calentar, la temperatura corporal no ha subido lo suficiente como para mantener unos niveles adecuados de percepción y transmisión de las señales nerviosas, del mismo modo que la coordinación y la capacidad de reacción están a unos niveles inferiores, esto es, hay más peligro de caídas.
Tanto si dispones de rodillo para calentar como si prefieres hacerlo pedaleando sobre el terreno en cuestión, te recomendamos que tengas en cuenta los siguientes aspectos:
- Comienza de forma progresiva y con un desarrollo cómodo.
- Cuanto más intensa vaya a ser tu sesión de entrenamiento o competición, más largo y minucioso deberá ser el calentamiento. El calentamiento tiene que permitirte llegar a unas intensidades parecidas a las que alcanzarás posteriormente (aunque durante menos tiempo)
- Con bajas temperaturas, alarga el tiempo dedicado al calentamiento. Cuando el tiempo es húmedo y frío, el organismo necesita más tiempo para prepararse de cara al esfuerzo.
- Ten en cuenta el momento del día y la actividad que has realizado antes. Una sesión o competición a primera hora de la mañana, por ejemplo, necesita más tiempo de calentamiento que una sesión vespertina.
- Si calientas, además, vas a reducir el riesgo de lesión y, en particular, evitar las famosas roturas de fibras musculares, tendones y ligamentos.
