El tobillo es uno de los aspectos más importantes para saber si la altura del sillín y el ajuste de las zapatillas es correcto. Una vez tenemos la altura de sillín adecuada es el momento de valorar el movimiento de los tobillos y ajustar las zapatillas. Para ello, se recomienda hacer una medición de los ángulos en ambas articulaciones de forma dinámica para ver el tipo de recorrido que generan, ya que medir solo el ángulo de la rodilla no nos valdría.
La mayor parte de las valoraciones que obtenemos en los estudios vienen dadas por una falta de ergonomía entre los ángulos de la cadera y rodilla respecto al eje de pedalier. Esto sucede casi siempre por una inadecuada altura del sillín o una inadecuada longitud de las bielas.
Si a todo ello le sumamos una mala colocación de calas, la articulación del tobillo se bloquea impidiendo el buen funcionamiento de los extensores y flexores del pie a la hora de desarrollar la fuerza; y, con esto, lo único que se consigue es una reducción considerable de energía sobre los pedales. Aquí es claramente cuando aparecen los puntos muertos en el pedaleo.
Se puede afirmar que lo importante es una buena ergonomía entre la cadera y el tobillo para poder aplicar las fuerzas correctamente. Por este motivo, la mala angulación del tobillo en un estudio de biomecánica nos da cierta información si la posición de tren inferior es la adecuada.
