Si hablamos de la biomecánica del ciclismo, en la que la articulación principal es la rodilla, en muchas ocasiones encontramos ciclistas que padecen molestias en la pata de ganso. La pata de ganso es un conjunto formado por los tendones de los músculos sartorio, semitendinoso y recto interno en su inserción distal en la cara anterior e interna de la tibia.
Las inflamaciones y molestias de este tipo de lesión generalmente se presentan por un ángulo incorrecto del pedaleo debido, muchas veces, a la desviación hacia dentro de la zapatilla por una mala colocación de las calas. También suelen influir otros factores como una mala colocación del sillín o una altura incorrecta de este.
En este tipo de casos, el descanso no suele influir en la mejora de la lesión, ya que al volver a retomar la actividad con la bicicleta y no estar corregido aun el problema, el dolor e inflamación continúan. Por este motivo, siempre que exista un tipo de dolencia de este tipo hay que corregirla de inmediato.
Cabe destacar que el rendimiento en el ciclismo no solo depende de factores fisiológicos, sino también de factores biomecánicos. Estos factores si no son adecuados pueden llegar a ocasionar ciertas molestias que se manifestarán a largo plazo.
Si calculamos la cantidad de vueltas que pueden dar las bielas en una etapa de 80 kilómetros, aproximadamente serían unas 15.000 pedaladas. Por lo tanto, ese simple gesto puede llegar a provocar cualquier tipo de lesión si las medidas de la bicicleta no son óptimas.
Por otro lado, las pedaladas tienen una relación directa con las articulaciones como son cadera, rodilla y tobillo. Estas son las partes del cuerpo que más pueden llegar a sufrir en el ciclismo por una mala biomecánica.
En definitiva, el tema de las lesiones en el entorno de la biomecánica del ciclismo es muy interesante, sobre todo, cuando hablamos de factores como el rendimiento, aerodinámica, sistemas de pedaleo y ciclismo profesional puesto que, en la mayoría de ocasiones, las articulaciones que más sufren son la rodilla, seguido de la cadera y, por último, el tobillo.
