Supongamos que eres de los que no deja de entrenar en esta época del año y que, además, no te gustan otras alternativas diferentes a la bicicleta, solo piensas en pedalear. Perfecto, pero te recomendamos que tomes nota de estos sencillos consejos.
- El ciclismo es una actividad dinámica, por lo que más allá de la temperatura que exista en el exterior, a la hora de salir con la bicicleta has de tener en cuenta la famosa sensación térmica. Y es que, cuanto más rápido circules, mayor será la diferencia entre la temperatura real y la sensación térmica, con oscilaciones que pueden llegar a superar los 10 grados de diferencia fácilmente.
- La teoría de las 3 capas: a la hora de vestirse, como en otros tantos deportes que se realizan en el exterior, y en condiciones climatológicas adversas, como el esquí, esta teoría es perfectamente válida en el ciclismo. Una primera capa, la que va en contacto directo con la piel, se compone de prendas ajustadas, que no dejen escapar el calor y que absorban bien la humedad para que no se empapen en sudor. Una segunda capa, la intermedia, compuesta por un maillot de manga larga, elaborado con tejido térmico, que aporte el confort necesario y mantenga la temperatura corporal. Y, finalmente, la tercera capa, la exterior, que nos aísle de las inclemencias externas, ya sea cortavientos o chubasquero, prendas que, en ocasiones, también gozan de tejido térmico.
- Protege especialmente manos, pies y cabeza. A través de esta última, de hecho, se escapa el 30% del calor corporal, así que la sensación térmica puede ser muy desagradable si la llevas desprotegida. Gorras de invierno o bragas para llevar bajo el casco son especialmente útiles en este sentido. Para los pies, calcetines con propiedades térmicas y, en condiciones extremas, cubrezapatillas. Y para las manos, guantes elaborados con tejidos ‘windstopper’ e impermeables que las mantengan calientes, pero que permitan tener libertad de movimientos para frenar o accionar los cambios.
- No olvides las gafas, aunque no haga sol, pues el viento gélido tampoco es muy beneficioso para los ojos, además de proteger de la suciedad (barro, agua…) que puede saltar desde el camino o la carretera.
- Bebe y sigue bebiendo. Aunque no tengas sensación de sed, ni de haber sudado demasiado, la hidratación sigue siendo fundamental en esta época del año. Y si el agua congelada del bidón no te motiva, prueba con bidones térmicos que te permitan llevar alguna bebida caliente, como té.
- Utiliza cremas o geles para calentar la musculatura, antes de salir de casa, sobre todo en las piernas, especialmente en los días que preveas que va a haber ‘batalla’ desde el principio de la ruta. Tus músculos te lo agradecerán.
